Cómo Desenredar los Flecos de un Mantón de Manila
En este artículo:
- Un poco de contexto: por qué los flecos se enredan tanto
- Qué necesitas antes de empezar
- Cómo desenredar los flecos de un mantón de manila, paso a paso
- Planchar los flecos: cómo hacerlo bien (y cuándo no hacerlo)
- Cómo guardar el mantón después para que no se vuelvan a enredar
- En resumen
- Fuentes consultadas
El mantón de manila es una de esas piezas que se heredan, se guardan con cariño y se sacan solo en ocasiones especiales. Y precisamente por eso, cuando llega el momento de usarlo, es habitual encontrarse los flecos convertidos en un nudo imposible. No es un fallo del mantón: es lo normal después de meses guardado. La buena noticia es que se puede solucionar en casa, con calma y con las herramientas adecuadas.
Un poco de contexto: por qué los flecos se enredan tanto
El mantón de manila se elabora tradicionalmente en seda, con los flecos anudados a mano mediante la técnica del macramé. Esa misma delicadeza que lo hace tan bonito es la que lo hace frágil: el hilo de seda es fino, ligero y se engancha con facilidad, sobre todo cuando el mantón lleva tiempo guardado o se ha transportado doblado dentro de una bolsa.
Entender esto ayuda a coger el proceso con la paciencia adecuada: no es un fallo tuyo ni del mantón, es simplemente cómo se comporta este tipo de tejido.
Qué necesitas antes de empezar
- Un respaldo de sillón o de cama donde extender el mantón
- Una toalla o manta para proteger la tela
- Un pulverizador (tipo flus flus) con agua caliente y un poco de suavizante
- Un cepillo de púas de plástico, suave, que reserves solo para esto
- Una plancha
- Unas tijeras pequeñas, por si hace falta igualar algún fleco
Cómo desenredar los flecos de un mantón de manila, paso a paso
- Prepara la superficie de trabajo. Coloca una toalla o una manta sobre el respaldo de un sillón o de una cama, y extiende el mantón encima, dejando los flecos colgando libremente. Esto evita que la seda se manche o se dañe mientras trabajas.
- Humedece los flecos. Con el pulverizador, rocía agua caliente mezclada con un poco de suavizante sobre los flecos. La humedad y el suavizante ablandan el hilo y hacen que se deslice mejor entre las púas del cepillo, facilitando mucho el desenredado.
- Empieza por las puntas. Coge el cepillo de púas de plástico —resérvalo únicamente para este uso, para no arrastrar residuos de otros cepillos— y empieza a peinar por las puntas de los flecos, no por la base. Es el mismo principio que al desenredar el pelo: empezar por abajo evita tensar y romper el hilo.
- Sube poco a poco hacia la base. Una vez que las puntas están sueltas, ve subiendo el cepillo gradualmente hacia la parte superior del fleco, cerca de la tela.
- Deshaz los nudos con los dedos. Si te encuentras algún nudo que el cepillo no consigue soltar, no insistas con el cepillo: deshazlo con cuidado usando los dedos, con paciencia, para no romper el hilo de seda.
Planchar los flecos: cómo hacerlo bien (y cuándo no hacerlo)
Una vez que los flecos están peinados, plancharlos ayuda a que los hilos queden más lisos y tarden más en volver a enredarse. Si decides hacerlo:
- Pon la plancha a temperatura media, nunca alta.
- Dobla el mantón sobre sí mismo y plancha todos los flecos juntos, ya alineados, en lugar de uno a uno.
- Ve con cuidado y sin insistir demasiado en el mismo punto.
Un apunte importante: como el hilo de los flecos es redondo, el calor de la plancha tiende a aplanarlo, y algunos especialistas en el cuidado de mantones prefieren evitar la plancha directamente sobre ellos, optando solo por desenredarlos con los dedos humedecidos o, como mucho, con una plancha de pelo a baja temperatura. Si tu mantón es antiguo o de mucho valor, quizá prefieras quedarte solo con el paso del cepillo y saltarte la plancha en los flecos, aunque sea a temperatura media.
Si al terminar ves que algún fleco ha quedado más largo que el resto o se ha deshilachado un poco durante el proceso, iguala la longitud con unas tijeras pequeñas, cortando solo lo justo.
Cómo guardar el mantón después para que no se vuelvan a enredar
Todo el trabajo de desenredado sirve de poco si el mantón se vuelve a guardar de cualquier forma. Para que los flecos aguanten lisos el mayor tiempo posible:
- Guarda el mantón con los flecos colgando hacia abajo, nunca doblados ni comprimidos sobre sí mismos.
- Evita las perchas para guardarlo a largo plazo: el peso de los flecos y el bordado puede acabar dañando la seda con el tiempo. Una percha solo es recomendable unos días antes de usarlo, para airearlo.
- Airea el mantón un par de veces al año, aunque no lo uses, para que la seda no se resienta.
En resumen
- Extiende el mantón sobre una toalla, en el respaldo de un sillón o cama.
- Humedece los flecos con agua caliente y suavizante antes de peinarlos.
- Cepilla siempre de abajo hacia arriba, empezando por las puntas.
- Deshaz los nudos con los dedos, nunca a la fuerza con el cepillo.
- Si planchas, temperatura media y con cuidado; si el mantón es delicado, mejor evitarlo y quedarte solo con el cepillado.
- Guárdalo con los flecos hacia abajo para que no se vuelvan a enredar.
Fuentes consultadas
Contexto histórico y consejos de conservación verificados con: Wikipedia (“Mantón de Manila”), Flor de Flamenco (“Dominar el cuidado del Mantón de Manila”) y Juan Foronda (“Consejos de cuidado y mantenimiento para tu mantón de Manila”).
Laura Ruiz
Quizás también te pude interesar...
