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Boina Vasca: Historia de un Símbolo con Siglos de Tradición

Señor mirando al horizonte con una txapela

Pocas prendas cargan con tanta historia en tan poco espacio como la boina vasca. Nació como una solución práctica para el campo —abrigo para la cabeza, protección contra la lluvia si se echaba hacia delante— y terminó convirtiéndose en uno de los símbolos más reconocibles de Euskadi, con paradas en guerras, fábricas centenarias y modas que van y vienen.

Los orígenes inciertos de la boina vasca

Nadie puede fechar con exactitud el nacimiento de la boina. Hay quien encuentra representaciones de tocados similares desde la Edad de Bronce, y en la Edad Media aparece ya en un códice — en Speculum Virginum (Espejo de las vírgenes) conservado hoy en un museo alemán— un labrador con algo parecido a una boina en la cabeza. También hay referencias en las Cantigas de Alfonso X el Sabio, y en la entrada del Hospital del Rey de Burgos, fundado en 1195, figuran peregrinos representados con esta prensa.

 

diagrama primeras referencias boina vasca

La teoría más extendida sitúa su origen funcional en Zuberoa y en el Bearn, la región francesa limítrofe con el País Vasco, donde este tipo de gorro se documenta al menos desde el siglo XVIII. En aquel momento era una prenda puramente práctica, confeccionada en lana prensada, pensada para proteger del frío y de la lluvia a pastores y campesinos. Otros historiadores apuntan a las Guerras Napoleónicas como el momento en el que este tocado empezó a cruzar hacia el País Vasco peninsular.

Las Guerras Carlistas y los txapelgorris

Si hay un momento que marca el salto de la boina de prenda funcional a símbolo, es la Primera Guerra Carlista, entre 1833 y 1840. Fue entonces cuando el general Tomás de Zumalakarregi popularizó su uso llevando una boina de color rojo y de amplio vuelo, hasta el punto de que sus hombres pasaron a ser conocidos como los txapelgorris: los portadores de la txapela roja.

Diagrama boina Vasca en las guerras carlistas

A partir de ese conflicto, la boina se generalizó como tocado civil en todo el País Vasco peninsular, dejando de ser una prenda exclusivamente rural para empezar a formar parte de la imagen cotidiana de la región.

La industrialización y las grandes fábricas de boinas

La revolución industrial trajo consigo mejoras técnicas —como el abatanado y la impermeabilización— que permitieron fabricar boinas de mejor calidad y en mayor cantidad. Así nacieron las grandes fábricas que definirían el sector durante más de un siglo: Boinas Elósegui, fundada en 1858 en Tolosa (Gipuzkoa), y Boinas La Encartada, en Balmaseda (Bizkaia), inaugurada en 1892. Esta última cerró sus puertas en los años 90 del siglo XX, y sus antiguas instalaciones acogen hoy un museo dedicado a la historia de la boina. Actualmente, Boinas Elósegui es la única fábrica de este tipo que continúa en activo en España.

Detalle Boina Vasca

Del campo a la ciudad: el auge del siglo XX

A principios del siglo XX la boina dejó de ser una prenda asociada casi exclusivamente al mundo rural. Tras la proclamación de la Segunda República, su uso se extendió también por las ciudades, en parte gracias a los movimientos bohemios de la época, que la convirtieron casi en una prenda de moda.

Con la Guerra Civil, la boina adquirió además un uso militar que reforzó su presencia en la vida diaria española. Terminado el conflicto, volvió a replegarse principalmente al ámbito rural.

Durante la Transición, el uso de la boina empezó a asociarse en algunos contextos urbanos con una imagen del mundo rural que, con el éxodo hacia las ciudades, se consideraba anticuada. Poco a poco fue sustituida en el día a día por otro tipo de gorras, entre ellas las gorras publicitarias que muchas empresas regalaban a los trabajadores del campo —el ejemplo más conocido en España es la gorra verde de Caja Rural, con su logotipo de las tres espigas, creado en 1979 por el diseñador croata afincado en Albacete Ante Kvessitch—.

Un símbolo de identidad y de fiesta

Aunque perdió terreno como prenda de uso diario, la boina siguió —y sigue— teniendo un peso simbólico muy fuerte en el País Vasco y Navarra. Incluso la forma de colocarla se ha cargado tradicionalmente de significado, llegando a leerse como una seña de procedencia según se lleve más ladeada hacia un lado u otro.

Su papel festivo y simbólico se mantiene vivo hoy en numerosas competiciones y celebraciones, donde la boina actúa como trofeo: quien gana recibe el título de txapeldun, literalmente “el que lleva la boina”, una expresión que sigue usándose en certámenes de pelota vasca, bertsolaris y otras disciplinas tradicionales.

Karmele Gisasola, harri artean txapeldun
Foto: Anitxu, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons

El declive del uso cotidiano y su regreso como moda

El uso diario y funcional de la boina fue disminuyendo a lo largo de las últimas décadas del siglo XX, desplazado por otro tipo de gorras y gorros. Sin embargo, a partir de los años 2000, algunas firmas de moda internacionales la recuperaron como complemento, y en los últimos años ha vuelto a ganar presencia, ya no como prenda exclusivamente rural o regional, sino como accesorio de estilo.

Más allá de las modas, la boina conserva su lógica original: es una prenda cómoda para el invierno y la lluvia, y también protege del sol en verano. Las variantes navarras y vascas, de mayor vuelo, ofrecen además más protección que otros modelos más ajustados.

Sin duda, la boina ha formado parte de nuestra historia, pero también de la historia de Europa. Las modas van y vienen, pero desde Con Arraigo reivindicamos esta prenda que, más allá de las tendencias, representa una parte de nuestra identidad y de nuestra historia como españoles y europeos.

En resumen

  • El origen exacto de la boina es incierto, con referencias que se remontan a la Edad Media y teorías que la sitúan en Zuberoa y el Bearn desde el siglo XVIII.
  • Las Guerras Carlistas (1833-1840) y la figura de Zumalakarregi la convirtieron en símbolo, dando lugar a los txapelgorris.
  • La industrialización permitió su producción a gran escala, con Boinas Elósegui (1858) y La Encartada (1892) como referentes.
  • Vivió su boom de popularidad a principios del siglo XX, tanto en el campo como en la ciudad.
  • Hoy sigue siendo un símbolo de identidad y de fiesta en el País Vasco y Navarra, y ha vuelto a ganar presencia como prenda de moda.

Fuentes consultadas

  • Vídeo documental sobre la boina vasca. Ver vídeo en YouTube
  • Pablo Cantó, El País (Verne) — Reportaje sobre la historia y el fenómeno de la gorra de Caja Rural. Ver artículo
  • Vídeo sobre tradición y uso de la boina. Ver vídeo en YouTube
  • Vídeo relacionado con la boina vasca. Ver vídeo en YouTube
  • DEIA — Historias Vascas — “La boina de los vascos: Txapela buruan eta ibili munduan”. Ver fuente
  • Crónica Vasca (El Español) — “Descubre la historia de la icónica txapela vasca”. Ver fuente
  • Txapelmedia — “Historia de la Txapela”. Ver fuente
  • Nativa Brand — “El logotipo de Caja Rural cumple 45 años: historia y legado de un símbolo que conecta generaciones”. Ver fuente
Laura Ruiz

Laura Ruiz

Nací en un pueblo de Madrid y crecí en otro de Toledo. Me dedico al marketing, un oficio que me ha enseñado cuánto ruido hace lo que aparenta ser y lo poco que a veces se escucha lo auténtico. Quizá por eso sentí la necesidad de volver a lo esencial. Creo que un lugar no se conoce por lo que vende, sino por las personas que lo habitan, lo trabajan y le dan sentido. Así nació Con Arraigo: para contar España sin prisas, producto a producto e historia a historia, poniendo rostro a quienes mantienen vivo nuestro patrimonio más cercano.
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